
Hagámoslo. Atrevámonos. Vivamos.
¿Para qué? Al fin y al cabo la muerte es inevitable. La vida es muerte.
Pero no hablo de la muerte. Sólo de la vida. Saltar sobre un montón de hojas secas en otoño no es muerte.
No, ni escuchar la valse d'Amelie.
Exacto. Ni reir a carcajadas, ni comer palomitas, ni abrazarte fuerte.
Pero tú siempre hablas de lo mismo, de cosas de felicidad inmediata, de pequeñas cositas que nos hacen soonreir.
Yo simplemente hablo. Tú eres quien debe sentir. Quien debe vivir.
¿Y por qué debo vivir? ¿Por qué debo ser feliz?
No debes. Puedes. Eso es lo importante. Que puedes.



8 pasitos:
¡Pues qué buena música! vivir,vivir y vivir.
Todos podemos vivir y disfrutar :)
Todos no... Esa es la gran putada, que tú y yo podemos, pero todos no...
Bueno, me gusta esa actitud, es un buen sistema para vivir mejor, más feliz (la mússica de AMeli por cierto me encanta).
Oye, el título de la entrada de lo más ocurrente.
Un saludo,
Pedro.
Sencillamente entre por ver si había algo... y leí lo que necesitaba leer... muy acorde además con lo que acabo de escribir en mi blog, o mejor dicho, con lo que pensaba al escribirlo... Me encanta... por cierto me he parado a escuchar la canción entera... y eso ultimamente es demasiado tiempo en una cosa que no tengo... sublime...
La valse d'Amelie...
dios, qué música...
Pues no, vivir puede que sea un modo más de acercarnos a la muerte, pero vivir no conlleva morir. Las hojas secas del otoño, al parecer muertas, están más vivas si nosotros las hacemos partícipes de nuestra vitalidad. La música es quizás de las cosas más vivas que existan, por muy triste que parezca el lamento de un violín, de un piano o de un acordeón.
Vivir sí es saber disfrutar de esas pequeñeces.
Me encanta tu positivismo y vitalidad, lo sabes?
Y tu sonrisa más.
Tq!
tenemos una cerveza pendiente
;)
Muy de acuerdo con las primeras tres palabras.
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