lunes 23 de febrero de 2009

Un pedacito.

Salgo del hospital, de las prácticas, y llego a la parada del bus. Alli está sentada una chica de unos 25 o 26 años, guapísima, gitana. Está embarazada y se tapa la cara con una mano. Incapaz de parar quieta se queja, muy bajito.

Me inclino hacia ella: "¿Estás bien?"

Levanta la mirada y me sonríe: "Ay, mi niña, es que es me duele mucho la muela y no me la pueden sacar, por el embarazo..."

Además, no se atreve a tomar nada para el dolor, por si le hace daño al niño y aunque el médico le ha mandado unas pastillas, no se fía.

Comenzamos a hablar de todo un poco. Le cuento, entre otras cosas, que soy de Badajoz y que estoy aqui estudiando enfermería.

Le brillan los ojos y me toca la mano: "Pero, ¿cuántos años tienes?"

"19"

"¡Qué joven!" Lo dice bajito, con una mezcla de envidia sana e ilusión en la cara.

"Pero, y ¿cuántos años tienes tú?"

"18..." ¿Sólo 18? Aparenta muchos más.

"¡Anda! ¡Y soy yo la joven...!"

Antes de terminar de hablar ya lo he comprendido, pero ella me lo explica de todos modos: "Ya, pero tú vas a ser enfermera.. Y tan joven..."

Y más cosas que no dice, pero las entiendo igual. Ella lo que tiene es un embarazo y 18 años. Ella nunca será enfermera y, por un momento, duda de si el camino que eligió es el que más feliz le va a hacer.

Se levanta, me agarra la mano y con una gran sonrisa, me dice que se tiene que ir: "Cuídate mucho, mi niña, ¿si?".

Me dan ganas de abrazarle. Un coche con quienes supongo serán sus padres para delante. Le aprieto la mano con fuerza, intentando transmitirle lo que pienso y siento, le sonrío... Y se va.

7 pasitos:

Aran dijo...

Pequeña, creo que es uno de los textos que has escrito que más me ha gustado.

Te quiero tantísimo (L)

Miguel dijo...

En general ellos tienen otra filosofía de vida, y seguro que no todos están de acuerdo con ella.

Aunque cada persona es un mundo, creo que con 18 años una persona tiene que dedicarse a forjarse un futuro, y no a tener hijos como el que colecciona sellos. Seguro que algo parecido es lo que pensaba ella.

Nos vemos

Karl dijo...

hmmmm ésta es la Luna que quería volver a ver. Sencilla, clara y con una visión del mundo y unas impresiones que tanto me gustan y sobre las que tanto se puede aprender.

Un beso, no dejes de dar pasitos


Karl

Natxo dijo...

Hola guapa.

Bonito tiene que ser tambien el ser madre a los dieciocho, ¿no?, ayer cene con una amiga que tiene una hija de diecisiete, ella treintaicinco, genial esta mezcla de edades.

Eso si, ojala todos tuviéramos las mismas oportunidades para elejir nuestro futuro.

Mil besos, me encanta leerte.

William Tea dijo...

Oh... ¡oh!... ¡¡oh!!... O.O

Anónimo dijo...

Quién dijo que nunca lo será?

A un sueño nada ni nadie le puede poner fronteras

Luna dijo...

Nadie... Excepto uno mismo...