Tú pensabas que se sentía sola, no sabías que sencillamente, no se sentía.
Siempre me contaba que cuando el aire se te pudre, no sirve de nada abrir las ventanas de golpe, es imposible ventilarte.
No vale la pena beber hasta estar borracha, todo te sabe igual. La nevera está llena ¿y qué?
Intentó explicarme más de una vez esa sensación, ese sabor, ese olor.
El aire se te pudre y no hay solución alguna. No puedes comprenderlo, suspiraba.
La vida sigue, le decían... ¿y qué?
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