No necesito demostrarte nada. No quiero hacerlo. Quizás ni siquiera te des cuenta de cuanto he cambiado, de cómo me transforman cada uno de los segundos que vivo, que viví. He crecido y envejecido, rejuvenecí en cada risa y palabra. Y volví a envejecer, cada día.
Conocer a personas desconocidas... y lograr ser tú misma sin tener que serlo.
La palabra persona viene del latín y era la máscara utilizada en las representaciones teatrales. Puedes mostrar máscaras semejantes cada día, o cualquier otra... sólo decides tú.
Y lo mejor, es que no me importa lo más mínimo si lo ves, si alcanzarás algún día a vislumbrar alguna de las otras máscaras, o te quedarás en la que quisiste conocer.
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